Posted by: centrohistorico | May 9, 2008

MUSEO DE LA COMUNIDAD DE CONCEPCIONISTAS DE LOJA

ANTECEDENTES

Una ciudad es su historia, se identifica por su hecho urbano y por las manifestaciones culturales de la comunidad que la habita; sin embargo la ciudad es dinámica, se moldea continuamente.

El desarrollo modifica su fisonomía en mayor grado que su traza original; las intervenciones “institucionales” degradaron progresivamente la mayoría de

los centros históricos de las ciudades del país. Sin embargo de esta realidad, la misma comunidad fue tomando conciencia del valor que posee la estructura urbana y principalmente de objetos urbano-arquitectónicos que “nacieron” con la ciudad y que han logrado permanecer y trascender a través del tiempo.

Las comunidades religiosas son parte de la cultura del pueblo, y poseen bienes que por lo general se ubican en sectores centrales de las ciudades. Las iglesias y conventos se incluyen en los inventarios patrimoniales denominándolos como “edificaciones singulares de protección absoluta”.

Sin embargo su mantenimiento es mínimo por decir inexistente; la estructura sufre un deterioro progresivo y marcado, ya sea por acción directa de la naturaleza (temblores, terremotos) o por la intervención antitécnica del hombre.

Ahora bien, en el caso de los edificios patrimoniales religiosos, el turismo, considerado como una estructura de desarrollo, el apropio de estos objetos convirtiéndolos en elementos de visita y recorrido obligado, reconociendo en ellos características formales, funcionales y constructivas especiales, aparte de contener obras de arte en pintura y escultura.

En este contexto, el convento de los religiosas concepcionistas de Loja (erigido en el siglo XVII) constituye un legado cultural invaluable y que amerita su recuperación y conservación como ejemplo vivo para esta y las futuras generaciones.


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